El proyecto RAINS presenta estrategias innovadoras de ahorro de agua y biofertilización para una agricultura resiliente al clima
A medida que el cambio climático intensifica la escasez de agua y las presiones medioambientales en todo el Mediterráneo, el Proyecto europeo RAINS (Resilient Irrigation Solutions) ha dado a conocer resultados pioneros que señalan el camino hacia un futuro agrícola más sostenible.
Una demostración a gran escala llevada a cabo en Guardamar del Segura durante la temporada de brócoli 2025-2026 muestra que los agricultores pueden reducir drásticamente el consumo de agua, disminuir las pérdidas de nutrientes y mantener altos rendimientos mediante una combinación de riego de precisión y fertilizantes organominerales de última generación. RAINS está trabajando en el desarrollo de cuatro biofertilizantes organominerales, producidos a partir de compost, minerales, biocarbón y excrementos de insectos. Estos gránulos proporcionan una liberación contralada de nutrientes y mejoran la estructura del suelo. Su resistencia a la lixiviación de nutrientes resultó especialmente valiosa en el riego por surcos, donde los fertilizantes inorgánicos se lavaban más fácilmente.
La investigación analiza dos sistemas de riego en condiciones agrícolas reales: el riego tradicional por surgos y el riego por goteo moderno. Al combinar un riego eficiente, biofertilizanes circulares y monitorización digital, el proyecto ofrece un modelo replicable para los agricultores de regiones con estrés hídrico.
Se utilizó un conjunto de herramientas inteligentes para comprender qué ocurría en el suelo y cómo reaccionaban los cultivos. Los sensores instalados en el suelo medían la humedad y el movimiento de nutrientes a través del suelo, mientras que los lisímetros colocados a 60cm de profundidad, recogían el agua que se drenaba para que los investigadores pudieran ver cuánto nitrato y fosfato se perdía. Los sensores WaterIQ aportaron información en tiempo real sobre las condiciones del suelo, creando una copia digital del campo que ayudó a los agricultores a tomas decisiones más precisas.
Las mediciones de gases de efecto invernadero demostraron que unas mejores prácticas de fertilización pueden reducir las emisiones de óxido nitroso, un potente has que contribuye al calentamiento global y que se libera del suelo.
Mediante el uso de imágenes de satélite y fotos tomadas con drones para seguir el crecimiento de las hojas y el color de las plantas desde el aire, es posible detectar problemas de nutrientes de forma temprana y predecir los rendimientos con mayor precisión. La combinación de datos del suelo y desde el aire supone un gran paso hacia una agricultura más eficiente y más resistente al cambio climático.
A continuación, puedes leer y descargar el Comunicado de Prensa del Proyecto:



