Un año más, el CEIGRAM ha viajado a Viena para participar en la Asamblea General de la European Geosciences Union (EGU), celebrada del 3 al 8 de mayo. Este congreso internacional, uno de los más importantes en Ciencias de la Tierra, reúne a miles de investigadores de todo el mundo con un propósito común: compartir avances, debatir ideas y establecer puentes entre disciplinas. Para el CEIGRAM, la EGU es una cita en la que el centro no ha faltado en más de 15 años y que se ha consolidado como uno de sus puntos de intercambio científico a escala internacional.

En la edición de 2026, representaron al CEIGRAM en Viena los investigadores Adrián Berzal y Faten Ksantini, del Grupo de Sistemas Complejos y el Grupo de Sistemas Agrarios (AgSystem) de la UPM y compartiendo los avances en sus respectivas tesis doctorales. También Ernesto Sanz y Luz Karime Atencia, recientemente nombrados Profesores Ayudantes Doctores en la ETSIAAB, pudieron presentar sus trabajos en la EGU26.

Faten Ksantini abrió la participación del CEIGRAM el lunes 4 de mayo con una presentación oral titulada «Digital Mapping of Plant Available Water Using PlanetScope Imagery and Pedotransfer Functions«. Su trabajo aborda uno de los retos de la agricultura de precisión: conocer con detalle la variabilidad espacial de las propiedades del suelo sin depender exclusivamente de costosos muestreos de campo.

Para ello, Faten desarrolló funciones de pedotransferencia mediante regresión lineal múltiple, combinando imágenes de satélite de alta resolución (PlanetScope, a 3 metros) con información topográfica, para cartografiar propiedades clave del suelo como la textura y la materia orgánica. A partir de estos mapas, se delimitaron zonas de manejo en función del agua disponible para las plantas, pudiendo ofrecer al agricultor una radiografía detallada de la parcela con la que tomar las decisiones más prioritarias sin necesidad de costosos muestreos de campo.

El segundo día, Faten Ksantini presentó también el trabajo de Ernesto Sanz, titulado «Multifractal fingerprints of rain events on soil moisture and respiration in a Mediterranean grassland«. La investigación busca responder a cómo reacciona el suelo de un pastizal mediterráneo después de que llueva, y cómo cambia esa reacción según el año sea seco o húmedo. Para ello, el estudio analiza series temporales de humedad del suelo, temperatura y respiración del suelo en El Escorial, comparando un año relativamente húmedo (2022) con uno seco (2024), mediante técnicas de análisis multifractal. Los resultados muestran que, en años secos, el carbono y la humedad se acoplan de forma más intensa tras cada evento de lluvia, lo que podría ser una señal de que el ecosistema se acerca a umbrales críticos de estrés. Identificar estos patrones a escala de evento abre la puerta a estrategias de gestión más adaptativas en pastizales mediterráneos.

De forma virtual, Luz Atencia presentó su investigación: “Model Validation for Estimating Stem Water Potential in Merlot Grapevines Using Thermal UAV-Based Imagery” sobre cómo estimar el estado hídrico de la vid mediante imágenes térmicas captadas con drones. Estimar el potencial hídrico del tallo requiere un trabajo de campo lento y laborioso, mientras que los drones equipados con cámaras térmicas ofrecen una alternativa escalable mucho más ágil. Sus resultados confirman que los índices térmicos captados desde el aire son útiles para monitorizar el estado hídrico de la vid, aunque también muestran que los modelos pueden necesitar recalibrarse según las condiciones ambientales de cada campaña.

Por su parte, Adrián Berzal presentó su investigación sobre la relación entre el índice de vegetación NDVI (obtenido a partir de imágenes satelitales) y la biomasa real de los pastizales mediterráneos (Relationship between NDVI and biomass in Mediterranean grasslands under climatic variability), evaluando hasta qué punto los datos de teledetección pueden representar de forma fiable lo que ocurre en el suelo. El trabajo se desarrolló en tres zonas representativas de la Comunidad de Madrid (Piñuecar, Colmenar Viejo y Tielmes) y combina series temporales de imágenes MODIS con simulaciones del modelo eco-hidrológico SIMPAST.

Adrián subraya el valor de fondo de este tipo de enfoques: la teledetección permite monitorizar la vegetación de forma continua, objetiva y a gran escala, con una ventaja clara frente a los métodos tradicionales de campo. Y cuando se combina con modelos eco-hidrológicos como SIMPAST, abre nuevas oportunidades para mejorar la gestión del territorio y avanzar en el conocimiento de cómo responden estos ecosistemas ante el cambio climático.

Los trabajos presentados son fruto de investigaciones colectivas en las que también han participado: Carlos G. H. Díaz-Ambrona, Andrés Almeida, Juan José Martín Sotoca, Miguel Quemada, Jose L. Gabriel y Ana María Tarquis, entre otros. Congresos internacionales de la envergadura de la EGU sirven para presentar resultados, pero también para escuchar y debatir, así como para establecer contactos con investigadores de todo el mundo. Esperamos poder seguir participando en posteriores ediciones.